lunes, marzo 21, 2005

Buscando mecanismos de mercado para combatir la viveza criolla. A propósito del rave de Tiesto

(Expreso, 13 de Febrero de 2005)
Buenas noches, ¿por dónde es el ingreso?
Los organizadores han dado la orden de que nadie ingrese. Dicen que el local está lleno.
Pero acá tengo mi entrada comprada en Telecticket de Wong ¿y usted me dice que no puedo ingresar?
Lo siento, no hay ingreso para nadie.

Esto pasó en una Playa al Sur de Lima el viernes pasado donde se organizó un rave con ocasión de la venida de DJ Tiesto al país. Lo que ocurrió luego… me hizo recordar a las tragedias ocurridas en la discoteca Utopía y en el local de República de Crogmanon donde se ofrecía un concierto en Buenos Aires.

Mientras la gente que había comprado su entrada escuchaba al DJ mezclando música dentro del local, la indignación por no poder ingresar se iba apoderando de ellos. La cólera llegó a tal punto que la gente tumbó los fierros que hacían las veces de separadores de colas y empezó no sólo a presionarse contra la puerta, sino también a subirse por el techo para poder ingresar. Los guardias de seguridad felizmente no repelieron la violencia con una violencia desmedida que bien pudo haber causado una tragedia.

Todo esto pasó en un evento organizado por gente con suficiente experiencia en este negocio como para saber cuántas personas podían entrar en el lugar y por tanto cuántas entradas podían vender. Lamentablemente la viveza criolla pudo más y, por eso, sobre vendieron las entradas.

Esta vez la historia no pasó a mayores. Sin embargo, situaciones como ésta se encuentran solamente a un paso de convertirse en tragedias como Utopía (30 muertos) o República de Crogmanon (190 muertos). ¿Qué tienen en común estos casos? Gente eufórica y servicio inidóneo. Las personas estimuladas por la música, la masa y el alcohol suelen actuar con menos control de sí mismas. Naturalmente ello no justifica que atenten contra la propiedad privada o los derechos del resto. Sin embargo, sí obliga a los organizadores a tomar en cuenta las características propias de la demanda que buscan satisfacer al momento de planificar los eventos.

El caso podría graficarse mediante un símil político. La población que marcha por las calles frente a un abuso manifiesto del poder de uno de los poderes del Estado es responsable de los daños que cause, pero más criticable aún es el propio exceso de poder que termina ocasionando una reacción violenta.

Estoy seguro que muchos de los hijos de los empresarios que financian este tipo de eventos van a estas fiestas. En este caso alguno de ellos pudo resultar en el mejor de los casos herido producto de este incidente. Si las autoridades no bastan para cuidar la vida (resulta sorprendente que no haya habido ni un solo policía en la puerta de un evento previsto para 2500 personas), las propias empresas que auspician este tipo de eventos -cuyas marcas están, por lo demás, en juego- podrían adoptar la política de pactar una penalidad elevada aplicable en caso la empresa organizadora no cumpla con ofrecer un servicio con determinados parámetros de calidad previamente establecidos. Esta sería una forma de inducir la adopción de prácticas efectivas de calidad por parte de los ofertantes de esta industria masiva.

1 comentario:

Anónimo dijo...

PIENSO IR AL RAVE DE TIESTO CON MIS AMIGOS TENGO LAS ENTRADAS Y TOY LISTO PARA ESCUCHAR LO MEJOR DE ESTE MUNDO EH VISTO MUCHAS MARAVILLAS DE ESTE MUNDO Y SU TIPO D EMUSICA ES LO MAS HERMOSO QUE EH ESCUCHADO